Google+ Followers

jueves, 27 de marzo de 2014

DESEMPLEO.. ¿COMO ENTENDER A ALGUIEN EN ESTA SITUACIÓN?



 A muchas personas les ha sucedido.. Tienen a su esposo, su padre, su novio desempleado y empiezan a notar un cambio de comportamiento y muchas veces no lo asocian al desempleo.. No entienden el porqué de sus cambios de humor, piensan que esta persona es mal agradecida porque no responde con agrado a la ayuda que se le proporciona. Es por este motivo que debemos entender cuál es la psicología del desempleo y como afecta a la persona que lo padece. Hoy en día, hay tantas personas desempleadas y tan pocos empleos, que éste problema seguro en algún momento puede llegar a afectarte directamente a tí o a las personas cercanas.
La pérdida de un empleo es un "Duelo", al igual que cuando una persona pierde un ser querido, el que pierde un empleo pasa por ciertas etapas de "Duelo". éstas no son iguales para todas las personas, pero usualmente se atraviesan dependiendo del tiempo que la persona pase sin conseguir un nuevo trabajo.

a. En los 6 primeros meses de desempleo, las personas atraviesan una crisis, sin embargo no es tan aguda, debes tener en cuenta que durante éstos meses se presenta irritación, insomnio, ánimo cambiante, angustia por el futuro, etc. Esta es la fase que el autor Buendía describe como “un momento en que el sujeto aun no asume bien su condición de desempleado haciéndole ver a los demás o a sí mismo, que aun es capaz de controlar la situación, como si estuviese tomando un período de vacaciones”. Las reacciones dependen mucho de varios factores como por ejemplo, Si la persona fue despedida y obtuvo indemnización, si fue una renuncia voluntario (en cuyo caso la persona siente la satisfacción de haber renunciado), sin embargo, en caso de que la persona tenga deudas y compromisos, es difícil que reaccione de una buena manera, debido a que la preocupación se hace mayor.
b. Durante los 12 meses siguientes al momento de desempleo, el sujeto pasa por una etapa de transición en la cual se agravan los síntomas anteriormente descritos, e incluso 
pudiéndose agregar a su repertorio episodios agresivos, nerviosos, de vergüenza y de 
culpa. Esto sucede porque a nivel general, una persona promedio necesita entre 3 y 6 meses para ubicarse en un nuevo empleo, sin embargo, cuando este tiempo pasa, la angustia crece y la persona empieza a pensar ¿Que estoy haciendo mal? y se siente culpable por no poder encontrar el empleo deseado.
c. A los 18 meses sobreviene un período de adaptación con ánimo depresivo, el cual se 
expresa en sentimientos de inferioridad, falta de porvenir, tristeza, fracaso y disminución de esperanza. Ha pasado el tiempo prudencial, la persona tiene mas de un año de estar desempleada y se siente inferior puesto que el dinero que tenía ahorrado, probablemente ya se ha consumido en su totalidad, es una etapa sumamente difícil para la persona desempleada.
d. Al los 24 meses de estar desempleado el sujeto pasa por una etapa de ajuste: ya no busca trabajo sino que se resigna casi por completo a la idea, se muestra apático, asumiendo como parte de su identidad el estar desempleado.

PSICOLOGÍA DEL DESEMPLEADO:

El empleo (aunque muchas veces no lo veamos así)  genera recursos, identidad, actividad, integración social, estructuración temporal, interés en los objetivos de la comunidad, compromiso ideológico y oportunidades de desarrollo. Como es lógico, el estar desempleado implica que todos estos beneficios se vean alterados de alguna forma. 
Comenzando por la identidad, el desempleo hace que la persona vea quebrantada su 
identidad, sobre todo si el rol adquirido mediante el trabajo juega un papel fundamental en la vida de la persona. Obtener un empleo es una expectativa social y cultural adquirida desde la infancia y reforzada a través de las influencias de la escuela, la familia, los medios de comunicación y es hasta una forma de presentarnos. Conoces a alguien y te pregunta ¿A que te dedicas? ¿Donde trabajas? La inseguridad se apodera de una persona desempleada porque piensa que los demás lo verán como alguien "perdedor" "incapaz" o que sentirán lástima por él. Socialmente el desempleo conlleva a una desvalorización ante los otros que en algunos casos llegan a excluir al desempleado de ciertas actividades, o bien es el propio desempleado quien lo hace por si mismo, algunas veces por vergüenza, otras por falta de recursos .  ( A veces los amigos piensan dos veces antes de incluirlo en una actividad porque piensan que tendrán que correr con los gastos). Esta desvalorización se hace aun más latente en la familia, sobretodo cuando es el desempleado el encargado del sustento familiar, creando un ambiente en el cual surgen aumentadas tensiones y conflictos familiares. 
Generalmente, de no ser colocado en algún puesto de trabajo en un plazo de tiempo razonable, es considerado como un incompetente, o lo que es peor, un holgazán o un perezoso, haciéndole responsable de una situación que a veces escapa a su control y mostrando la imagen divulgada socialmente de que “el que no trabaja es porque no quiere”.  Los seres humanos a veces somos extremistas, juzgamos a los demás y somos prejuiciosos, creemos que por el hecho de que nosotros tenemos un empleos, tenemos el derecho de juzgar a los que no lo tienen y somos incapaces de ponernos en lugar de éstos, hasta el momento en que nos ocurre a nosotros. Tal vez estoy siendo tajante en mis comentarios, pero la única forma de entender a una persona que atraviesa ésta situación, es comprendiendo y analizando lo que he descrito anteriormente, ya que de otra manera, podríamos actuar igual que los demás de manera inconsciente. Siempre afirmo en mis blogs que la única forma de cambiar un comportamiento es haciéndonos conscientes de éste. 

¿QUE PUEDO HACER PARA AYUDAR?


  • Curriculum: Si quieres ayudar a una persona en ésta situación, en vez criticarla puedes empezar por Enseñarle a hacer un buen currículum vitae: Ayudale a revisar el diseño del currículo, información deseable y necesaria de incluir. Adaptar la experiencia previa al cargo que se está postulando sin hacer mucha referencia a aspectos no relevantes para ese cargo. Cuidar el aspecto formal  . El primer error que cometen la mayoría de las personas es hacer un mal curriculum, por eso, cuando alguien me dice que está desempleada, lo primer que hago es pedirle que me envíe su curriculum y decirle que es lo que debe corregir. 
  •  Vínculos: Utilizar los vínculos sociales lo más ampliamente posible. Comentar la búsqueda de empleo a amigos y que éstos comenten a otros es una buena estrategia de “auto-propaganda”. Aumentar la red social ayuda a encontrar más posibilidades de contacto con personas que podrían ayudarlo. 
  •  Prepararse para las entrevistas laborales: En la entrevista es normal ponerse nervioso, pero es necesario estar lo más calmado posible, y ser lo suficientemente “veraz” en las respuestas que se dan, sin tratar de falsear su identidad o personalidad. Ser natural, locuaz, franco, activo (sin llegar a dominar la entrevista), convincente, seguro y atractivo (más allá de lo estético) es una buena postura ante un entrevistador. Investiga la forma correcta de presentarse en una entrevista de trabajo y ayúdale a practicar tomando el papel del entrevistador. (En este blog puedes encontrar tips para prepararte para la entrevista)
  •  Apoyo emocional: El apoyo en el manejo de stress y afecto depresivo mediante la comprensión y la escucha  es un buen amortiguador en la búsqueda de empleo.
  • Metas concretas: Por último, ayúdalo a fijarse metas, horarios de búsqueda, evaluar la semana, planificar y ensayarlas entrevistas puede ayudar a la persona entrenando sus habilidades en la búsqueda de empleo. 
Es importante aprender que siempre es posible hacer algo, no se trata tampoco de hacer todo por la persona que está desempleada porque recuerden que no hay peor ciego que el que no quiere ver y que es una decisión de cada uno la forma en que va a actuar ante determinada situación. Si la persona no permite que se le ayude, es mejor alejarse, pero en caso de que lo requiera y esté dispuesta a afrontar este "Duelo", puedes probar con éstos tips que estoy segura, serán de gran ayuda.



miércoles, 19 de marzo de 2014

NO PUEDO SUPERAR LA PERDIDA DE UNA PERSONA AMADA...¿QUE HAGO?




La muerte es un tema central en la vida del hombre, es algo que sabemos con toda certeza que va a suceder. Trabajo en una empresa Funeraria en el área de Recursos Humanos y todos los días vemos los servicios y escuchamos miles de historias, se muy bien que ahora mismo llego a la funeraria para impartir un curso al personal, o para mostrarle a los nuevos empleados el lugar donde van a trabajar, pero estoy consciente de que algún día, yo estaré en el lugar de esas familias que veo a diario, sé que estaré algún día en un cofre y será el momento de mi velación, y se también que algún día será un ser querido el que estará alli, y yo estaré llorando desconsolada como las personas que veo todos los días. Y es que morir o perder un ser querido es una experiencia que todos en algún momento de nuestra vida tenemos que vivir, pero para la cual casi nunca nos sentimos lo suficientemente preparados. Incluso las personas que trabajamos cerca de quienes han sufrido una pérdida, no  estamos preparados para ese momento, podemos aconsejar a los demás y explicar el proceso de duelo, pero con certeza, cuando nos sucede experimentaremos lo mismo que todos los demás y nos sentiremos perdidos y desconsolados.


El sufrimiento que se experimenta por la pérdida de un familiar o amigo es vivido de diferente manera por cada persona dependiendo de su historia, de su actitud hacia la muerte, de su personalidad y de la relación que tenía con quien murió. Aunque el proceso de duelo nunca puede ser el mismo para dos personas y el dolor se manifiesta de muchas maneras diferentes, es común que durante el proceso se experimente algunos de los siguientes sentimientos físicos y emocionales: 

- Sensación de opresión en el pecho, acompañada de aumento en la frecuencia cardíaca. 
- Sensación de vacío en la boca del estómago, con aumento o pérdida del apetito.
- Inquietud o dificultad para concentrarse y para recordar. 
- Estado de trance, permanecer sentado por horas y horas mirando al vacío. 
- Mareo y desorientación. 
- Impaciencia e irritabilidad. 
- Dificultad para dormir, pesadillas o sueños donde aparece el fallecido. 
- Enojo, culpa y/o tristeza extrema. 
- Deseo de dormir todo el día o quedarse en la cama. 
- Dificultad para realizar las labores habituales. 


Aunque sea difícil creerlo, nunca estamos preparados para afrontar la muerte de esa persona a quien tanto amamos ni podemos asimilar que acabamos de verla y en el minuto siguiente ya no está. ¿Que hacemos cuando no logramos superar la muerte? ¿Cuanto tiempo pasará para que todo vuelva a la normalidad?


Durante el proceso de duelo pueden surgir muchos otros sentimientos además de los citados anteriormente que en ocasiones confunden y asustan a quienes los viven. Cuando el dolor se torna inmanejable se llega a creer que tapándolo por medio de actividades o sustancias éste va a desaparecer, les tengo una noticia, desafortunadamente cuando se utiliza esta táctica sucede exactamente lo opuesto, el proceso de duelo se enquista y extiende por un período mucho mayor de tiempo. 


Una parte indispensable del proceso de duelo y de la recuperación de una pérdida significativa es sentir todas las emociones que surjan, y buscar un escucha empático con quien compartir estos sentimientos. 

Es común que pensemos que es obligación de nuestros familiares o amistades acercarse para brindarnos su ayuda, pero con frecuencia esto no sucede porque muchas personas sienten que no saben qué decir o cómo ayudar en momentos tan dolorosos. Si queremos apoyo no podemos esperar a que los demás lo adivinen, tenemos que tomar el primer paso, y hacer saber a los que están cerca que los necesitamos y el tipo de apoyo que queremos recibir de ellos. Al momento del funeral, todos nos ofrecerán su ayuda, todos nos dirán "Cualquier cosa que necesites estaré ahi para ayudarte" pero después de regresar del cementerio, nos daremos cuenta que la mayoría de ellos han desaparecido.

Otro error que frecuentemente comentemos en momentos de crisis es pensar que se puede huir del dolor haciendo cambios muy significativos en el estilo de vida, muchas personas se arrepienten de las decisiones que toman en esos momentos y no saben que a veces lo que más les ayuda se aloja en lo sencillo, en sentirse escuchados y en compartir su dolor. Es mejor no apresurarnos, no decidir nada ni hacer cambios en momentos de angustia.


Algo que aconsejo es que mientras caminamos por esas dolorosas experiencias de la vida, no debemos olvidar nunca que tenemos una increíble capacidad de adaptación y supervivencia. Como los grandes bosques que se queman y vuelven a crecer de nuevo, como la primavera que sigue al invierno, esa es la naturaleza de todo; sea cual sea nuestro sufrimiento, podemos seguir creciendo. Se necesita valor para creer que sobreviviremos, que creceremos. También hace falta valor para vivir ahora y no posponer la vida para un vago mañana. No digo que sea fácil, pero es TU SUFRIMIENTO, de nadie más y serás tu el único que puede decidir la forma de sobrellevarlo.
Comprender la realidad de la muerte, también nos puede ayudar a darnos cuenta de que estaremos a merced de nuestros temores y apegos  a menos que nos comprometamos a un camino espiritual. Ayuda acercarse a grupos de manejo de duelo, a clases de meditación, acercarse a clases de religión y todo aquello que nos ayude a encontrar la paz en nuestra propia soledad. 
Es muy importante recordar que cuando vivimos un duelo, somos más que nuestro sufrimiento y que, podemos trascenderlo, que tenemos que abrir nuestro corazón con amor para no perder nunca nuestra visión panorámica de la vida.
A continuación les dejo algunas de las preguntas que nos ayudarán a descubrir uno de tantos sentidos a la vida:
• ¿Qué he logrado realmente en la vida?
• ¿Qué es lo que he aprendido en el camino del amor y la sabiduría?
• ¿Cuál ha sido mi disponibilidad para ocuparme de los demás para escucharles y atenderles cuando necesitaron mi ayuda?
• ¿Cuánto respeto y comprensión he puesto en mis relaciones?
• ¿Con qué frecuencia he estado dispuesta para ir más allá de mis límites y cambiar, con valor para sanar las viejas heridas y vivir auténtica mente?

Vivir sin esa persona que amamos, supone vivir una nueva vida, una nueva existencia, pero ¿como se logra vivir?  cuando tenemos que afrontar las inevitables pérdidas de la vida, nos parecerá que nuestra existencia no es más que un sufrimiento sin sentido y no nos quedará otra cosa que el desvalimiento y la desesperación. Eso es perfectamente normal.
Debemos comprometernos con una meta en la vida que vaya más allá de la satisfacción de nuestros deseos personales mundanos, y encontrar un modo de dar algo a la vida. Entonces sabremos qué es lo más importante para nosotros. Entonces y a pesar de los placeres, los cambios, el sufrimiento o el dolor que conlleva la vida, nada nos apartará del propósito principal Las circunstancias dolorosas y el sufrimiento no nos convertirán en víctimas de la tragedia, las veremos como parte del camino de la vida, como oportunidades para la transformación y el crecimiento. Si elegimos una respuesta creativa ante cualquier situación o dificultad en que nos veamos, iremos definiendo día a día, hora a hora, el sentido de nuestra vida.
Para responder a las circunstancias en un modo que resulte transformador, necesitamos encontrar una dirección en nuestra transición, preguntándonos:
Puesto que tengo que desprenderme de todos modos, ¿qué puedo dejar ir consciente mente?, ¿Qué me gustaría crear, o en qué me gustaría convertirme?, ¿Cómo quiero que sea mi nueva existencia? No te digo que lograrás esto en el primer mes después de la pérdida, solo te digo que lo evalúes para hacerlo en el momento en que estés preparado, toma tu tiempo para llorar, para lamentarte y luego, empieza a pensar en lo que te digo.
La finalidad de la muerte es desafiarnos a tomar una decisión, la de estar plenamente presentes en el aquí y el ahora, y empezar de ese modo la vida eterna. Por que la eternidad bien entendida no es la perpetuación del tiempo que no cesa, sino más bien la superación del tiempo por el ahora que no pasa.
El momento decisivo de la vida espiritual es aquel en el que el tiempo que se acaba se transforma en tiempo de plenitud. Este permanecerá con nosotros, tanto si la muerte es un apagarse cuando se acaba el tiempo como una explosión en la lentitud del tiempo en el ahora de la eternidad. 

"La verdad es que no puedo echarte de menos
porque estoy lleno de ti"

Anthony de Mello

"No cometan un error: éste no es un camino fácil.
Pero la dificultad no es fija e inmóvil,
La dificultad existe en una falsa creencia
que está dentro de nosotros.
Hay que cambiar esa creencia
y luego será fácil decir adiós"

El Guía, Pathwork

La muerte es una experiencia. A veces aparece de un modo progresivo, en otros casos de manera inesperada, pero anunciada o sorpresiva, siempre llega a tiempo. Cada persona muere como vive y como crece; de modo inconsciente, cada ser humano planea su propia forma y momento de vivir.
La muerte es inevitable y puede ocurrir de mil maneras, pero en lo que nunca debe convertirse es en una muerte sin sentido, ya que toda muerte trae consigo un mensaje para los que quedamos vivos. Aprender la lección que nos enseña evita que una muerte sea un sacrificio inútil.