Google+ Followers

jueves, 15 de noviembre de 2012

PROBLEMAS PSICOLOGICOS MAS COMUNES ¿CUAL ES EL TUYO?


Cuando estudiaba mi post grado en psicoanálisis, aprendí que aunque sea en un grado pequeño, todos tenemos problemas psicológicos. (incluso los sacerdotes), ninguna persona está excenta de estos problemas.
¿Alguna vez te has preguntado cuales son estos problemas y si te identificas con alguno de ellos?
¿Sabes que son los problemas psicológicos?Cuando decimos que una persona presenta un problema no implica en absoluto que lo “tenga” como quien tiene una enfermedad o una lesión física, por ello el empleo del concepto de “enfermedad” no es adecuado. No es que seamos enfermos mentales. En psicología un diagnóstico no supone que la persona deba recibir un tratamiento determinado que será el mismo para todas las personas que presenten dicho trastorno. Que una persona padezca, por ejemplo, depresión no nos dice nada acerca de por qué la está padeciendo ni de qué hay que hacer para resolver su problema. Lo importante es identificar la forma en que esa persona en concreto se está relacionando con el entorno en que se presenta el problema, es decir, su comportamiento. El tratamiento de una “depresión” será muy diferente si la persona la padece a consecuencia de la pérdida de un ser querido, porque se percibe a sí misma incapacitada para llevar a cabo su trabajo o porque presenta dificultades para relacionarse con los demás. Cada problema es único y también lo es cada tratamiento. A continuación, presento un resumen de los principales problemas psicológicos:
  TRASTORNO DEPRESIVO
 
Es el trastorno psicológico más frecuente. Suele hacer mucho daño a la persona que lo sufre y a sus familiares. Supone importantes cambios en la manera de pensar, de sentir y de comportarse. Se caracteriza por:

  • Estado de ánimo deprimido (profunda tristeza)
  • Pérdida del entusiasmo y del interés
  • Una forma de pensar negativa acerca de la propia persona, de los demás, del pasado y del futuro pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida
  • Se dejan de realizar actividades placenteras y/o obligatorias

TRASTORNO BIPOLAR:  

El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres, y generalmente comienza entre los 15 y 25 años. La causa exacta se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno.No es lo mismo una persona temperamental, que solo cambia estados de ánimo frecuentemente, a una persona bipolar. Este problema se caracteriza por estados de ánimo cambiantes entre dos polos opuestos, alternándose períodos maníacos (excesiva euforia) y depresivos. Requiere tratamiento psicofarmacológico. La fase maníaca puede durar de días a meses y puede abarcar los siguientes síntomas:

  • Distraerse fácilmente
  • Poca necesidad de sueño
  • Deficiente capacidad de discernimiento
  • Control deficiente del temperamento
  • Comportamientos imprudentes y falta de autocontrol:
  • excesos de comida, bebida y/o consumo de drogas
  • deficiente capacidad de discernimiento
  • sexo con muchas parejas (promiscuidad)
  • hacer gastos exagerados
  • Estado de ánimo muy elevado
  • exceso de actividad (hiperactividad)
  • incremento de la energía
  • pensamientos apresurados
  • hablar mucho
  • autoestima muy elevada (creencias falsas acerca de sí mismo o de las habilidades)
  • Compromiso exagerado en actividades
  • Muy alterado (agitado o irritado)
 La fase depresiva de ambos tipos de trastorno bipolar incluye los siguientes síntomas:
  • Tristeza o estado de ánimo bajo diariamente 
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Problemas en la alimentación
  • Pérdida del apetito y pérdida de peso
  • Consumo exagerado de alimentos y aumento de peso
  • Fatiga o desgano
  • Sentimiento de minusvalía, desesperanza o culpa
  • Pérdida de interés en actividades que alguna vez disfrutaba
  • Pérdida de la autoestima Pensamientos de muerte y suicidio
  • Dificultad para conciliar el sueño o dormir demasiado
  • Alejarse de los amigos o las actividades que disfrutaba

Existe un alto riesgo de suicidio con el trastorno bipolar. Las personas enfermas pueden abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas y el riesgo de suicidio.
Algunas veces, hay una superposición entre las dos fases. Los síntomas maníacos y depresivos se pueden presentar juntos o rápidamente uno detrás de otro en lo que se denomina un estado mixto.

HIPOCONDRIA:  

Se trata de un miedo irracional y convicción de padecer una grave enfermedad que no ha podido ser diagnosticada por los médicos.
  • Suelen auto observarse y quejarse con frecuencia.
  • Visitan a menudo a médicos y acuden a los servicios de urgencias.
  • Se muestran muy preocupados por su salud. 
 TRASTORNOS DEL SUEÑO:


Cuando los problemas de sueño se producen con frecuencia y de manera persistente, pueden repercutir de manera negativa en nuestra vida, tanto en el descanso como en el funcionamiento cotidiano.

Con el tratamiento psicológico de estos problemas, se pretende mejorar tanto la calidad como la cantidad de sueño.Puede aparece junto a otro problema más grave como la depresión o algún trastornos de ansiedad, en cuyo caso, la intervención normalmente comienza por resolver el problema de sueño, ya que así se consigue una mejoría rápida y se facilita la intervención sobre otros tipos de problemas relacionados.

ADICCIONES: 
Cuando se habla de personas adictas a las drogas, hablamos de un consumo periódico de una sustancia. Este consumo se caracteriza por:
  • Un deseo dominante para continuar tomando dicha droga y obtenerla por cualquier medio.
  • Tendencia a aumentar la dosis.
  • Se produce una dependencia física y generalmente psíquica, apareciendo síndrome de abstinencia cuando se retira el consumo.
  • Tiene efectos negativos para la persona que consume la droga y para su entorno.

Sin embargo, también podemos referirnos a las llamadas “adicciones sin drogas”, en las que no existen sustancias cuya química esté directamente relacionada con el abuso y dependencia. Una adicción sin sustancias prototípica en nuestra cultura es el juego patológico, caracterizado por una incapacidad reconocida para resistir el impulso de jugar, además del incremento de tensión previa al momento del juego, seguido del alivio y placer asociados una vez la persona comienza a jugar.

BAJA AUTOESTIMA: 

Aunque muchos creen que no es un problema psicológico, la verdad es que la autoestima está muy relacionada con la satisfacción que una persona tiene con respecto a sí misma y a su vida.

Una persona con baja autoestima difícilmente se sentirá satisfecha y se sentirá incapaz de conseguir aquellos objetivos que la llevarían a sentirse a gusto con ella misma. Este trastorno suele manifestarse por:

  • Autocrítica constante de la persona a sí misma.
  • Autoevaluaciones negativas.
  • Culpa.
  • Sentimientos de inferioridad.
  • Predicciones de fracaso.
  • Alta frustración ante errores. 
  • Inseguridad ante situaciones cotidianas y en las relaciones interpersonales.
  • Poca o ninguna autoafirmación ante los demas

EL ESTRES PSICOLÓGICO- EMOCIONAL:
El estrés psicológico-emocional se reconoce fácilmente, pues sus síntomas son más perceptibles: sudor de manos, mariposas en el estómago, palpitaciones, manos frías, insomnio, angustia, etc.
Cada persona puede tener diferentes síntomas.Es normal estresarnos en algunas ocasiones.
Pero si Tus síntomas son frecuentes o te duran mucho tiempo, es necesario que actúes para disminuir o eliminar el estrés.
Es importante analizar dichos síntomas, para determinar cuáles están siendo provocados por el estrés y cuáles son causados por enfermedades o medicamentos.
El estrés psicológico-emocional es nuestra forma de reaccionar, física, emocional y psicológicamente, cuando:
  • Debemos adaptarnos a ciertos cambios importantes o situaciones nuevas.
  • Estamos presionados. Sentimos que alguien exige mucho de nosotros.
  • Tenemos un problema que no podemos resolver.
  • Algo o alguien amenaza nuestro bienestar físico o emocional.
  • Tenemos pensamientos negativos, recuerdos dolorosos, preocupaciones, culpa, coraje, etc.
El estrés resulta de un desequilibrio entre las demandas que enfrentamos y nuestra capacidad para solucionarlas.Mientras más demandas tengamos y menos recursos para resolverlas, mayor será el estrés.
Por lo tanto, es necesario analizar dichas demandas y conocer nuestras habilidades, aptitudes y cualidades.
Sin embargo, a menudo se pierde la objetividad al analizar y juzgar una situación.
Tal vez, sin darnos cuenta, exageramos las demandas y problemas y/o no apreciamos toda nuestra capacidad.

¿COMO SUPERAR LOS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS?

Todos pasamos malos momentos en nuestras vidas pero podemos ser conscientes de ello y aprender a darle la importancia justa a los problemas y adoptar una actitud positiva. Vivir en el presente es algo que puede beneficiarte, pues nos da la oportunidad de poder disfrutarlo con toda intensidad. Podemos recordar el pasado para que nos sirva de experiencia y conocimiento, no hay que olvidar que forma parte de nosotros mismos, pero no es necesario que nos cree ansiedad ni preocupación ya que tenemos la posibilidad de cambiar la percepción de lo ocurrido en cada momento que avanzamos en la vida.
Una recomendación para poder superar nuestros problemas consiste en aprender sobre la psicología positiva que se basa en el estudio científico del funcionamiento humano óptimo. La doctora Bárbara Frederikson elaboró el modelo de ampliación y construcción para explicar la función que cumplen las emociones positivas, considerando que producen cambios en la actividad cognitiva. Las emociones positivas pueden prevenir y tratar los problemas arraigados en las emociones negativas. Saber experimentar emociones positivas puede resultarnos difícil en un principio ya que muchas veces nos centramos en las emociones negativas haciendo que las positivas pasen desapercibidas. Aprender a explorar las emociones positivas nos proporcionará enormes beneficios: ampliar el foco de atención, promover estrategias cognitivas específicas y aumentar los recursos intelectuales, mejorar los recursos físicos y sociales así como ampliar la posibilidad de acción.
En un próximo artículo explicaré ampliamente que es la psicología positiva, pero te aseguro que  te ayudará a resolver los problemas desde otra perspectiva, además de ir adquiriendo poco a poco más recursos en la solución de problemas. La percepción que tenemos de los hechos ocurridos es fundamental a la hora de plantear el problema, intenta ser más objetiva y rompe con el negativismo.





lunes, 12 de noviembre de 2012

CODEPENDENCIA AFECTIVA ¿DEPENDES DEL AMOR DE LOS DEMAS?



Así como existen grupos de Alcohólicos Anónimos, Neuróticos, y una gran cantidad de grupos de apoyo, existe también un grupo menos conocido que se llama "Codependientes anónimos".
Muchos podrían pensar que realmente necesitarían ser masoquistas para necesitar este tipo de ayuda. Les tengo una noticia: La dependencia afectiva es un síntoma común. Muchas personas dependen del afecto de los demás para poder estar bien. Cuando la persona que es objeto de su apego se encuentra lejos o no les presta la atención que creen merecer, empiezan a sentirse mal, no piensan en otra cosa que sea la persona de la cual dependen. 
Aunque no lo creas, no solamente le pasa a las mujeres, quienes  generalmente se involucran con hombres  inaccesibles, fríos, poco demostrativos y por lo tanto le generan una dependencia afectiva  aún mayor.  Los hombres no están exentos, llegan a obsesionarse con una mujer que no les hace caso, ya que los hace sentir como que nunca pueden conquistarla y el resultado es una gran codependencia.
Estas personas cuando creen enamorarse, se vuelcan en cuerpo y alma al cuidado del ser amado, viven para él, se desviven, se desvelan, quieren hacer todo por él y se olvidan de sí mismas.
En esta situación las personas dejan de lado los propios intereses satisfacciones y hasta los propios deseos, con tal de complacer a la pareja y vivir por él.
Es lógico pensar que este tipo de relación deja un vacío cada vez más intenso en la persona que delega al otro su felicidad, y se genera un monto de angustia y ansiedad cada vez más elevado.
Muchas veces estas personas imaginan que con  sexo pueden lograr esa felicidad que desean, pero en realidad sirve solamente para una descarga física y resulta que  la necesidad psicológica de ser amada, aceptada, valorada  y reconocida sigue siempre en pie. (increíble pero cierto)
Es verdad que muchas personas hacen depender su autoestima del amor de otra persona en la vida adulta y sobre todo en la pareja. Para estas personas su autoestima no depende del logro personal sino del ser amada, como todos hoy sabemos esta baja autoestima proviene de la primera infancia.
Cuando en la infancia existen carencias afectivas y no están satisfechas las necesidades básicas de amor y afecto, estas generan un vacío y una necesidad de experimentar un amor que le dé a la persona el valor de sí misma.
Cuando una persona identifica que tiene este tipo de dependencia afectiva de la pareja, amigos, familiares, jefes, es necesario que asista con un psicólogo  para identificar bien los motivos y necesidades personales para poder superar ese conflicto y tener una mejor calidad de vida.
Ahora, es el momento de analizar si eres una persona codependiente, a veces creemos que el amor nos hace depender afectivamente de una persona, pero en realidad, no es mas que esa falta de afecto y amor hacia nosotros mismos, si te has identificado con las características que mencioné, es importante que busques un grupo de apoyo y te des cuenta del daño que te haces a ti mismo.
Nunca es tarde para empezar un nuevo camino.

viernes, 2 de noviembre de 2012

¿COMO MANEJAR EL SUFRIMIENTO? ¿SE PUEDE?



En nuestros días consideramos el sufrimiento como algo antinatural. Recuerdo una charla a la que asistí en el que se abordó el tema del sufrimiento. La conferenciante pidió al  grupo que  levantaran la mano si alguna vez, cuando sufrían, alguien les había insinuado que no estaban bien psicológicamente o que deberían tomarse antidepresivos. Conclusión: fueron muchos los que la levantaron.
Está claro que vemos el sufrimiento como algo anormal, y no es de extrañar, es lo que nos venden. De la imagen que nos proyectan los anuncios publicitarios no hace falta ni hablar, pero incluso algunos libros de auto ayuda intentan convencernos de que si seguimos sus pasos eliminaremos completamente nuestro sufrimiento. O sea, que nos inculcan que si sufrimos es porque queremos. Y andar a cuestas con la idea de que somos culpables de nuestro sufrimiento sí que nos lo agranda.

Si consideramos que el sufrimiento es algo antinatural, acabaremos queriendo buscar un culpable” (Dalai Lama)

El sufrimiento puede acercarnos o alejarnos de los demás. Cuando nos pasa algo, para nosotros terrible, y empezamos a sufrir, a veces caemos en el error de pensar que si nosotros no conocíamos lo que era sufrir hasta ahora, los demás tampoco. Conclusión, somos los que más sufrimos en este mundo. Un fallo de humildad incluso en nuestro sufrimiento.

Como nosotros somos el centro del universo por lo que llegamos a sufrir, creemos que son los demás los que deben girar alrededor nuestro preocupándose por nuestro estado de ánimo. Pensamos que los que orbitan a nuestro alrededor no sufren como nosotros, así que no merecen nuestra atención, que debe ir dirigida sólo a nuestro padecimiento. Y si los de nuestro alrededor no se desviven por nuestra situación como nosotros quisiéramos, no somos capaces de llegar a pensar que quizá los otros también están sufriendo y no tienen espacio para pensar en la que nos parece la situación más fuerte del mundo: la nuestra.

Afortunadamente, a algunas personas el sufrimiento no los aleja del resto, sino que los une. El sufrimiento puede dar unas grandes y utilísimas lecciones de humildad. El “esto-a-mí-no-me-pasará-nunca” se destierra automáticamente de nuestra boca. De repente, al sufrir entendemos mucho más a las personas. Las actuaciones de los demás las interpretamos desde su sufrimiento, ya no se ven tantas malas intenciones, sino que nos damos cuenta de que sus comportamientos pueden venir de sus miedos, sus inseguridades, su desesperación… En estos casos, el sufrimiento nos vuelve humanos y más lúcidos.


Sólo podemos curarnos del sufrimiento experimentándolo completamente” (Marcel Proust)

Un tipo muy acotado de sufrimiento son las fobias. Podemos tener fobia a las arañas, a las alturas, a los espacios cerrados… Evitar a las arañas es algo relativamente fácil en nuestro mundo de asfalto y por tanto poco limitador. Evitar las alturas y los espacios cerrados ya es más complicado, pero muchos fóbicos se arreglan la vida evitando ascensores, aviones, y pueden convivir así más o menos bien con su fobia. De esta forma, ni siquiera se plantean un tratamiento, cuando existen terapias de conducta realmente eficaces para estos casos.

No todos los miedos que experimentamos son tan específicos como las fobias, sino que son mucho más difusos, muchas veces no los podemos ni verbalizar. Estamos constantemente temiendo algo. Ante una sensación de sufrimiento tan inconcreto, parece que lo que da miedo es la vida misma. Y acabamos evitando vivir. Algunos se dan a la bebida; otros, al trabajo o entregándose a los demás y olvidándose de sí mismos; algunos, instalándose en rutinas.


Lo importante es darnos cuenta de que el sufrimiento es algo que alguna vez aparece en nuestra vida y que no vivimos en un cuento de hadas, hay que  aceptar el sufrimiento y dejarle un espacio. No dejar que se desborde y afecte a todas las áreas de nuestra vida, hemos de ponerle unos límites e intentar disfrutar del resto de cosas que nos ofrece la vida.