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jueves, 13 de enero de 2011

PSICOLOGIA DEL DESPIDO LABORAL


Probablemente no hemos pensado en ésto, pero.. Un contrato de trabajo es mucho más que aspectos legales y económicos formalizados en un documento, tiene una representación simbólica muy significativa para las personas. Representa la certeza de la asegurar la satisfacción de necesidades básicas, hace tangible la expectativa de valerse a sí mismo por medio de las propias capacidades, fortalece la percepción de auto-eficacia, y también representa una fuente de obtención de reconocimiento y status social.

Cuando encontramos un trabajo, muchas personas nos dicen "Pero firmaste contrato" "Tienes prestaciones, verdad?" y esque incluso es una de las necesidades descritas en la pirámide de necesidades de Maslow, se trata de satisfacer la necesidad de seguridad, no solo económica sino de estatus, de sentirse importante, de sentir que no se es un parásito de la sociedad, mas bien, un ciudadano honesto, una persona que hace que sus parientes se sientas orgullosos.. Es muchas cosas más que ésto.
Sin embargo, hablemos del momento en que por el contrario, se pierde el trabajo, y no por renuncia sino que por un despido. Especialmente cuando es inesperada, trae consigo una serie de emociones negativas que afectan la capacidad para responder en forma adaptativa a la nueva condición de vida. El despido produce respuestas de ansiedad aguda, deterioro de la auto-estima y concepto de sí mismo, síntomas psicosomáticos, hipertensión, depresión, descuido en arreglo personal, y en algunos casos, aparición de patología más severa como abuso de drogas y alcoholismo.
En el plano familiar se afectan las relaciones con los hijos y cónyuge, especialmente cuando no la persona no puede continuar respondiendo con su rol de jefe de hogar-proveedor. En conclusión, la pérdida de trabajo es considerada uno de los más perturbadores eventos durante la vida de una persona.

Afortunadamente, la mayoría de las veces esta pérdida no resulta tan perturbadora y la persona puede afrontarla y superarla por sí misma. A fin de que la persona transite desde una etapa de pérdida y desarraigo hacia una de búsqueda activa de empleo y manejo de oportunidades.

La persona que está pasando por un momento como éstos,  pasa por distintos etapas en su estado de ánimo. Generalmente, al comienzo sucede una negación de la pérdida, "…este trabajo en realidad no me gustaba", "pronto voy a estar en otro empleo mejor que este". Es como llegar a pensar que es lo mejor que pudo ocurrir, esa es la etapa de desahogo, en la cual se debe expresar toda la molestia que se siente por la pérdida del empleo, si ésta etapa no se supera, será más difícil afrontar lo que sigue.

Luego viene un periodo en que la persona casi en forma "automática" desplega esfuerzos y energías en enviar currículos y visitar posibles empleadores. Llega el mometo (Que puede ser rápido o pasar un buen tiempo) en que la persona dice "NO mas, ya no voy a quejarme, me enfocaré en buscar un nuevo empleo", es el momento de definir que es lo que falló en el trabajo anterior, analizar por que nos despidieron, por que las cosas no salieron como esperábamos, y buscar la forma de mejorarlas, analizar que es lo que queremos para el futuro ¿Te gusta el trabajo que tenías? ¿Es eso lo que quieres seguir haciendo? ¿Que es lo que no te gustaba? Si en caso era tu jefe, busca alguien que no tenga las mismas características del anterior, busca lo contrario, si era la distancia, busca algo más cerca, etc. Lo importante es llegar lo antes posible a este momento e iniciar la búsqueda.

Pero a continuación y luego de constatar que no es tan fácil como se creía al comienzo, que hay puertas que se cierran y oportunidades que no llegan, la persona puede entrar con facilidad en la fase más difícil de la ausencia de trabajo, Quizás al inicio tenía todas las energías, gastó su indemnización o se siguió dando los mismos gustos que antes y luego se cae en la cuenta de que ya no hay una entrada fija de dinero, tal vez la persona ya fué a unas 10 entrevistas y aún no logra encontrar el empleo... ¿Que está pasando? ¿por que en todos los trabajos no llego a ser de los candidatos finales? ¿Será que no me arreglo bien? ¿Sera mi perfume? ¿Sera mi actitud? Esa incertidumbre se incrementa con el paso del tiempo.
Hay quienes no pasan por esta etapa porque logran encontrar otro empleo fácilmente. Pero cuando no se encuentra, puede llegar a caerse en la depresión.

Por tanto, para no deprimirse en esta "Ausencia de.." es muy importante comprender la relevancia de mantener la mente ocupada en la tarea de encontrar trabajo, que es en sí un trabajo propiamente tal. Esto tiene relación con planificar las actividades de la semana, de cada día, en términos de qué acciones concretas se van a realizar en pro de obtener un empleo.
Elaborar listas de tareas, de contactos telefónicos, de llamadas por hacer, de documentos y presentaciones por preparar, y sobretodo, enfocarse en el logro de entrevistas de trabajo, ya que es en estas en donde la persona puede "vender" sus conocimientos, experiencias y habilidades desarrolladas a lo largo de su carrera laboral.
La actitud que se debe tener para enfrentar mejor el periodo de ausencia laboral es, sobre todo, una actitud abierta a reconocer las oportunidades que trae todo proceso de cambio, aceptando la carga dolorosa que implica la pérdida en vez de negarla o minimizarla como si no existiera.

Comprender que este proceso de pérdida es similar a un duelo, que implica dolor, pena, recogimiento y vuelco hacia el interior, a fin de dar cabida a una normal expresión de emociones y sentimientos, para luego dar paso a un tratamiento más racional, basado en el análisis frío de las propias fortalezas y debilidades para competir en el mercado laboral, para corregir en el corto plazo aquellos aspectos más deficitarios y destacar también aquellos más desarrollados.

Yo recomiendo,  en lo posible, dejarse asesorar por especialistas en orientación laboral, (Asi como yo) evaluación de competencias y entrenamiento en búsqueda efectiva de empleo, ya que es corriente ver personas que llegan a entrevistas de trabajo con la carga negativa de la pérdida del empleo anterior, entonces, durante la entrevista tienden a dejar en evidencia su desánimo, a veces rabia y rencor hacia ex jefes y ex empleadores, y no en poner el acento en sus competencias reales, en el aporte efectivo que pueden hacer en el nuevo lugar de trabajo.
Enfocar la entrevista en términos positivos, en los puntos realmente destacables de su trabajo anterior,  será  posible en la medida en que se ha hecho un trabajo de revisión y reflexión crítica sobre las propias cualidades laborales, junto con haber recorrido un proceso de auto-conocimiento y desarrollo personal a partir de la crisis generada por la pérdida de empleo.

Por último, no puedo dejar de decir que  lo que nunca se debe hacer en caso de pérdida de empleo es saltarse la fase señalada aquí de atención a las propias emociones experimentas, aceptación de la pérdida, auto-crítica y reflexión sobre las propias capacidades, el estado actual de desarrollo de las competencias laborales, las fortalezas y debilidades presentes, y principalmente, cuidar la integridad de las expectativas de mejora sobre la propia capacidad profesional, la auto-eficacia, y mantener a toda costa la capacidad para abrigar esperanzas de un futuro mejor.













jueves, 6 de enero de 2011

EL PSICOANALISIS Y LOS CUENTOS DE HADAS




Ayer por la noche, debido a un exceso de trabajo que se genera en el mes de enero, decicí empezar a salir temprano y llevarme el trabajo a la casa (lo cual no suelo hacer para separar la vida laboral de la personal), sin embargo después de cenar, me disponía a empezar cuando me di cuenta de que habia olvidado mi computadora. ¿Que haría entonces? Luego ví mi calendario de hadas que colgué en mi habitación y me detuve a pensar en los cuentos de hadas que tanto amé en mi niñez, los cuales jamás olvidaré asi  el resto de personas, y esque crecimos con ellos y por muchos años que pasen, nunca olvidamos esas historias, luego pensé en el psicoanálisis y en el por que los cuentos de hadas son importantes y en la utilidad que pueden llegar a tener a nivel psicológico para un niño e incluso para nosotros de adultos.

Definitivamente: La importancia de los cuentos de hadas para la formación moral e intelectual de los niños se ve reflejada desde los primeros años, ¿Quien no recuerda a  Hansel y Gretel, Caperucita Roja, Blancanieves, La sirenita,  La bella durmiente, Bambi, Cenicienta, Ricitos  de Oro y los tres ositos, Jack y las habichuelas mágicas... ¿Quién no quedó cautivado en su niñez con algunos de estos personajes? ¿Porqué seguirán vigentes de generación en generación? A pesar de todos los cuentos para niños que se han escrito, los clásicos cuentos de hadas permanecen; trascienden las épocas, como los mitos. ¿Qué tienen ellos que no tengan todos los demás? Esta es básicamente una pregunta que podríamos hacernos y que incluso ha sido tema de debate en personas con estudios de psicoanálisis. Un cuento infantil puede estimular la imaginación, contener una moraleja, divertir, enseñar. Pero los cuentos de hadas además de todos esos atributos, poseen una particularidad: hablan de los conflictos internos de un modo que el niño puede comprender inconscientemente y ofrecen ejemplos de soluciones a las injusticias y privaciones que en un futuro, aunque de forma distinta tendrá que enfrentar un ser humano; transmiten el mensaje de que la lucha contra las dificultades de la vida es inevitable y que si uno no huye de ellas y las enfrenta, sale victorioso. Las historias modernas evitan que el niño encuentre en ellas esos problemas existenciales. Tal es el caso de Barney, un programa infantil, visto por más de la mitad de los niños y que a mi criterio es para retrasados mentales, dónde todos son buenos, solidarios y desean la paz.(aunque he de darle crédito por dejar un mensaje positivo, aunque admito que cuando tenga hijos no deseo que vean este tipo de programas)  En los cuentos de hadas, en cambio, la maldad está- como en la vida está siempre presente (la bruja, la madrastra, el gigante, el dragón). Al terminar el cuento el malvado es castigado.
 Lo que importa no es el sentido moral que tiene esta consecuencia, sino la idea de que la maldad no resuelve nada y por eso el malo siempre pierde. En una etapa del desarrollo en que el niño percibe la realidad de manera bipolar:  los buenos y los malos.
El niño se puede identificar sin conflictos con el héroe, el bueno, quien con sus hazañas y a pesar de sus tropiezos  ha logrado vencer los obstáculos. La pregunta del niño cuando ve estas historias no es ¿Quiero ser bueno?, sino más bien ¿A quien quiero parecerme? Es decir, no es la moraleja lo que está en juego, sino el sentido de su existencia. Esta es la razón por la cual yo creo que no es la moralidad lo que sostiene el interés de los cuentos de hadas. Es la seguridad de que se puede salir adelante a pesar de los dramas, como el héroe que sigue su camino con una profunda confianza interior, aunque por momentos se pierda y ande a tientas por la oscuridad... llegará la ayuda oportunamente. Parte del encanto de los cuentos de hadas, reside en que el niño se siente comprendido a través de esas historias, pero no sabe cómo ni porqué. Gusta de ellas, las necesita, las pide una y otra vez. Las recordará toda la vida porque las lleva en el corazón y no han pasado por la razón.
Ahora comprendo por que hay siempre personajes con los cuales llegamos a identificarnos y que si volviésemos a ver las historias nos sentiríamos fascinados como en aquellos tiempos.