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viernes, 24 de septiembre de 2010

¿COMO APROVECHAR LO QUE ME QUEDA DE VIDA?





DEDICADO AL AMOR DE MI VIDA

Nunca sabemos cuanto tiempo nos queda de vida, pero ¿Que pasaría si pudieramos saber cuanto exactamente nos queda? ¿Que pasaria si fueran 10 años? o bien, ¿Si nos dijeran que vamos a morir mañana? ¿Como lo tomaríamos? ¿Que pasaría por nuestra mente?

Seguro que alguna vez en tu vida (tal vez cientos de veces) te has sentido mal porque estabas haciendo algo que te gustaba y has tenido que dejarlo para hacer otra cosa. Seguro que en algún momento te has sentido mal porque te ha faltado tiempo para hacer todo lo que debías o querías hacer. A todos nos ha faltado tiempo alguna vez para seguir haciendo cosas con las que estábamos disfrutando.


No es nada anormal, más bien al contrario. Aparte de ser algo habitual en los tiempos que corren, se trata de algo básico inherente a la condición humana.

Nuestra vida tiene un límite en el tiempo, y todas las cosas que podemos hacer o conocer tienen otro límite, desconocido y exponencialmente superior al de nuestro cuerpo que algún día habrá de morir. 

Ha sido siempre así y, hasta que la ciencia diga lo contrario, así seguirá siendo. La vida es corta en comparación con todo lo que se podría llegar a hacer en el mundo. En relación a todo lo que hay por experimentar. En relación a todo lo que nos ofrece la propia vida.
La primera vez que te das cuenta de que no vas a disponer del tiempo suficiente como para hacer todo lo que te gustaría, resulta una sensación muy frustrante. Por no hablar de aceptar que seguramente tampoco dispondrás de los recursos necesarios para hacer todas esas cosas que desearías. (Sino.. me iría a las Islas Griegas a beber vino indefinidamente hasta que llegara el día)

Si consigues asimilar esto, cosa que de por sí sola ya puede requerir mucho tiempo y esfuerzo, tu cerebro se pone a trabajar incansablemente en la horrible pero necesaria tarea de discriminar. En el maravilloso arte de elegir.


Tu cabeza puede rebelarse y exprimir al máximo las posibilidades para darle a tu yo consciente lo que necesita. Una salida válida para una situación estructural que es decepcionante, pero a la que hay que buscarle el lado bueno. Ponerse las pilas para no caer en el abismo.
En ese momento, tu cerebro busca una respuesta. Una limosna, algo para seguir agarrado a la vida. Un sutil engaño que, en condiciones normales, no habríamos sabido o querido realizar.  Un sentido a nuestra vida.

En otras palabras, cuando tomas consciencia del poco tiempo que vivirás (en relación con todo lo que hay por hacer en el mundo) tu cerebro busca la manera de conformarse con el tiempo que presumiblemente vas a tener. Acepta las condiciones actuales y, sin pararse a llorar, busca alternativas. Puesto que, en principio, no hay manera de alargar mucho ese tiempo de vida, hay que equilibrar la ecuación dándole nuevos valores a algunas de las variables.

De esta manera, y como el tiempo de vida que tenemos es más reducido de lo que quisiéramos, hay que estirarlo para tratar que dé de sí y poder condensar nuestras experiencias de modo que podamos captar la esencia de las mismas sin necesidad de vivir cientos de años. Tratar de sentir en poco tiempo las cosas importantes que nos podría llevar media vida (o la vida entera) aprender.

Así, podemos conseguir el efecto contrario al que produjo en su día tomar consciencia de la levedad de nuestra existencia.

Saber que nos faltaría tiempo en la vida para hacer todo lo que quisiéramos nos produjo decepción, desidia y tristeza. Sin embargo, disfrutar de cada momento al máximo, estirando cada minuto, nos proporcionará todo lo contrario: una agradable sensación de realización, vitalidad y felicidad.
Nos daremos cuenta, de esta forma, de que no necesitamos vivir cientos de años para hacer todo lo que queremos hacer, si sabemos apreciar lo que estamos viviendo en este momento. Rescatando otra célebre frase, disfrutar de las estrellas en lugar de llorar por no poder ver el sol.


No vamos a poder conocer todo lo que nos gustaría, se nos van a escapar muchas cosas. No vamos a poder viajar por todo el mundo, ni conocer a todas las personas increíbles que existen, ni leernos todos los libros, ni jugar a todos los juegos, ni ver todas las películas, ni hacer el amor a todas horas, ni aprender todas las artes y oficios, ni ser el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. Es cierto, todo eso no lo podremos hacer. Nos va a faltar tiempo, y tendremos que conformarnos con una parte representativa de todo eso que nos interese.
La vida, en cierto modo, es como una colección de estampillas que nunca podremos completar porque siempre habrá alguna que no podamos conseguir.
En lugar de querer hacerlo todo, conocerlo todo y vivirlo todo, tenemos un presente, un latido de corazón. Una sensación producida por una reacción química dentro de nuestro cerebro. Átomos minúsculos e insignificantes que encierran poderosas cantidades de energía, aún por descubrir. Un segundo que puede cambiar para siempre nuestra existencia. Nuestro rumbo. Un aquí y ahora.


Y lo cierto, lo irremediablemente cierto, es que no tenemos nada más que eso.
Ya no existe el pasado, y por supuesto tampoco el futuro. El pasado existió y el futuro tal vez exista mañana, pero no están ahora. No están aquí. Ahora sólo nos tenemos a nosotros.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA MUERTE DE UN PADRE (ETAPAS DEL DUELO)




Todos nosotros sabemos que algún día deberemos enterrar a nuestros padres, pero el que conozcamos este hecho y el vivir esa realidad son dos cosas diferentes. Cuando un padre muere, parece como que todos los lazos que mantenías con tu infancia se han roto. Aún cuando eres un adulto y tienes hijos propios, la muerte de un padre puede destruir tu sensación de seguridad y confianza. Es, quizás, cuando por primera vez te das cuenta que ya no hay nada que se interponga entre tú y la muerte.

La persona que siempre estuvo ahí o que se suponía que debía estar para protegerte ahora se ha ido. Tú realidad ha cambiado instantáneamente. Ahora te has convertido en el protector y defensor de tu propia vida. Literalmente te has convertido en un adulto y experimentas no tan solo la muerte de un padre sino también el miedo a perder al niño que hay en ti.

El concepto de familia y los roles que tus padres ocupaban ahora deben ser llenados por alguien más. Algunas veces el determinar quien va a ser persona te agrega más estrés del que ya tienes. ¿Quién se convertirá ahora en el estabilizador de la familia? ¿Quién será la persona que socialmente reconstruirá tu mundo y que sucederá si te das cuenta de que ahora estás totalmente solo?

La sensación de dolor va a variar dependiendo de las circunstancias de la muerte, tu edad, si hay un padre sobreviviente y la salud de éste. Tú propia situación familiar, el hecho de que tengas hermanos o de que seas hijo único también van a impactar de forma diferente sobre tu sufrimiento. Entonces, ¿qué puedes hacer?

Primero, es importante permitirte expresar y experimentar todos los sentimientos que acompañan a tu sufrimiento. No tienes que ser fuerte o hacerte el mártir solamente porque eres un adulto. Las lágrimas, ya sea que sean internas o externas, no son un signo de debilidad ni una falta de fe, ya que el sufrimiento es el precio que pagamos por amar. Sé compasivo contigo mismo.

Cuando se pierde un ser querido, es normal que pasar por un proceso de duelo. Experimentar dolor por la muerte de una persona o miembro de la familia es normal. Aunque el proceso de duelo no se considera una complicación médica, hay muchas personas que pasan por diferentes etapas de duelo que experimentan dolor de distinta forma.
Según nosotros, los psicólogos existen 7 etapas del duelo y la gente se desplaza a través de estas etapas de manera diferente.  Las etapas son de choque, negación, culpabilidad, miedo, ira, depresión y finalmente la aceptación de la muerte.

Hay formas de moverse a través de las 7 etapas de dolor, cada persona reacciona distinto al enterarse de la muerte de un ser querido, voy a explicar un poco cada una:
Choque: es una forma de mecanismo psicológico que protege a una persona. Cuando una persona está en estado de shock, él o ella funciona normalmente durante un tiempo hasta que la realidad establece que en un ser querido ya no está allí. Hay personas que parecen no reaccionar, no lloran, actúan como si nada hubiera pasado, ésto se debe a que se encuentran en esa fase. Tarde o temprano la persona se verá quebrada e iniciará a manifestar el dolor acumulado.

La negación es considerada como el primer paso en el proceso de duelo y la mayoría de la gente cree que choque y la negación son una misma cosa. Pero no lo es, hay quienes inician el duelo en esta etapa, pero habrán quienes inicien con la etapa de choque. Esta es la etapa cuando una persona no va a aceptar que un ser querido ha fallecido. Este es un sentimiento natural. Cuando a una persona le dan la noticia de que la persona ha fallecido pueden reaccionar diciendo que no es cierto, que es una mala broma, etc.

•La culpa es normal durante el proceso de duelo porque una persona piensa automáticamente que él o ella no hace lo suficiente o podría haber hecho las cosas de manera diferente para evitar la muerte de un ser querido. Hay quienes piensan que la forma en que se despidieron de su ser querido no era la mejor, que se quedaron peleando, o peor aún, llegan a pensar que tuvieron que ver indirectamente en la muerte de la persona que ha fallecido.

•Después viene el miedo y es cuando la persona comienza a sentirse inseguro, es más evidente en los niños que los adultos.
•Sensación de rabia o enojo es parte normal de duelo. Muchos psicólogos consideran que esta etapa es una de las más importantes etapas en el proceso de duelo, ya que ayuda a la persona para moverse más cerca de aceptar la muerte del ser querido. Esta ira es generalmente dirigido a la gente y no hacia la persona fallecida.

•La depresión es algo normal que todas las personas pasan durante el duelo. Se sienten como si la vida no vale la pena vivir y síntomas de la depresión no debe tomarse a la ligera. En esta etapa una persona sufre de insomnio, falta de apetito, y no tienen ninguna concentración.

•La última etapa del duelo es la aceptación , cuando una persona aprende a hacer frente a la muerte de un ser querido. Esta es la etapa cuando la persona acepta finalmente que la pérdida es permanente y cuando una persona llega a esta etapa, se inicia el proceso de curación.
 
DEDICADO ESPECIALMENTE A VIC, POR ESTE DOLOR TAN GRANDE QUE ESTA VIVIENDO, Y ESPERANDO QUE MIS CONOCIMIENTOS DE PSICOLOGÍA PUEDAN AYUDARLE A SUPERAR ESTA DIFÍCIL SITUACION.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LA AUTOFIDELIDAD


Este es un término poco utilizado, ya que la mayoría de las veces pensamos que la fidelidad sólo se refiere al hecho de no traicionar a otras personas, pero lo cierto es que también existe la fidelidad con uno mismo, se trata de la autofidelidad.
Todas las personas podemos desarrollar la autofidelidad, e incluso llegar a identificar aquellos aspectos de nosotros mismos que nos impiden ser lo que queremos ser y hacer. Es el valor que nos hace ser personas de una sola pieza, actuando siempre de acuerdo con nuestros principios y valores. En definitiva, la autofidelidad es la firmeza personal con respecto a nuestros propios valores y creencias. El concepto de valor tiene que ver con lo que hace que un hombre sea ser humano, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso. Sin embargo acá no se trata de ser fiel a alguien mas, se trata de ser fiel a nuestros propios sentimientos y pensamientos.

La autofidelidad es la conducta correcta que debemos mantener en todo momento, basada en lo que queremos y lo que hacemos, es actuar con autenticidad en todas las actividades que desempeñamos y ser fiel con nosotros mismos como seres humanos.

Con esta forma de ser podemos ser capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, ser honesto y responsable en todos los aspectos de nuestra vida, pero sobre todo sin traicionar nuestras propias creencias y principios. La autofidelidad fortalece nuestras relaciones personales, nos construye como seres humanos, nos ayuda a ser sinceros, confiables y nos impulsa a ejercer un liderazgo positivo sobre nosotros mismos. La autofidelidad es un medio para fortalecer nuestro carácter, desarrollar la prudencia y un comportamiento verdaderamente auténtico ante nosotros mismos y ante los demás.

Como existe la autofidelidad, también existe la autoinfidelidad, que significa ir en contra de nuestros principios, violando nuestros verdaderos valores como seres humanos. En primera instancia, el problema de ser infiel consigo mismo es que somos muy susceptibles a la influencia de otras personas y lugares a los que asistimos; por temor callamos, evitamos contradecir la opinión equivocada o definitivamente hacemos lo posible por comportarnos según el ambiente para no quedar mal ante nadie. No es posible formar nuestro propio criterio y carácter, si no somos capaces de defender los principios que rigen nuestra vida. Lo mejor es mantenerse firme, ser auténtico aún a costa del cargo, opinión o amistad que aparentemente está en juego. Claro que también hay que ponerse en los zapatos ajenos y hay que intentar decir las cosas sin herir a nadie, de hecho, se puede ser sincero sin lastimar a otras personas, pero lo que hay que controlar es no ir en contra de nosotros mismos con el objeto de complacer a otros.Podemos suponer que actuando sobre la base de nuestras propias convicciones basta para ser fieles a nosotros mismos. La autofidelidad exige firmeza, es la sinceridad con uno mismo, es conocerse tal cual uno es y no olvidar la franqueza, que es simplemente la apertura y receptividad ante nuevos conocimientos, nuevas ideas y la capacidad que tenemos para cambiar.
A veces exigimos fidelidad de los demás cuando pensamos recibir un justo salario, colaboración por parte de los compañeros de trabajo, que nos procuren atenciones en casa, la lealtad y ayuda de los amigos. Pero esto debe llevarnos a reflexionar si trabajamos con intensidad y en equipo, si correspondemos con creces a los cuidados que recibimos en casa, si somos leales y si damos lo suficiente en nuestro trabajo.

REVISA TU AUTOFIDELIDAD:
 
Para saber con claridad si somos realmente fieles con nosotros mismos, es necesario saber con exactitud cómo está nuestra autofidelidad. Te sugiero que tomes un lápiz y papel para que comiences a reflexionar con lo siguiente:

* Examina si tus actitudes y palabras no cambian radicalmente según el lugar y las personas con quien estés. Asegúrate que en todo lugar todos tengan la misma imagen y opinión acerca de ti.

* Piensa que la fidelidad que exiges de los demás tenga la misma proporción de tu autofidelidad.

* Se prudente para elegir amistades, lugares y eventos. Así no tendrás que esconderte, mentir y comportarte en forma contraria a tus principios.

* Evita hacer trampa o cumplir con tus obligaciones a medias. Aunque sea lo más fácil y nadie se percate de ello por el momento.

* Revisa si lo que dices y haces se corresponde con lo piensas y sientes.


EL AUTOCONOCIMIENTO:
Es muy difícil que una persona sea fiel a sí misma si no sabe quién es, si no tiene claras sus metas en la vida, sus deseos o su vocación. Si nos preguntamos qué es lo que hace que nuestra vida tenga sentido, la respuesta a esta pregunta está en nuestro propio interior, en el lugar donde se encuentra nuestra verdadera esencia como ser humano, nuestro yo más profundo, nuestra vocación, la fuente de nuestra vitalidad y la fuerza que nos empuja en una dirección determinada. Si no sabemos nada sobre nosotros mismos, no podemos conocernos lo necesario, es algo así como no conocer nuestra propia identidad. Cuando lo que hacemos con nuestra vida está de acuerdo con nuestro verdadero yo y estamos totalmente comprometidos con lo que hacemos, es entonces cuando nos sentimos más vivos y auténticos que nunca, porque nos estamos permitiendo ser quienes realmente somos y a expresarnos con toda nuestra intensidad.

La clave realmente está cuando comienzas a conocerte lo suficiente como para descubrir tu verdadera naturaleza y vocación, después es necesario luchar por realizarte de acuerdo con tu propio yo.

Comienza por afrontar tus sentimientos y hazte preguntas a ti mismo como por ejemplo; ¿Qué hago?, ¿Qué pienso?, ¿Qué siento?, ¿Qué quiero en realidad?

Saber responder a estas cuatro preguntas es fundamental porque nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, con nuestra propia esencia. Tenemos que aprender a estar en contacto con nuestros verdaderos sentimientos, reconocerlos, aceptarlos y trabajar con ellos para poder conocernos y saber valorarnos, esto nos lleva a la autofidelidad. Eso supone analizarnos a nosotros mismos, pensar e interpretar nuestro comportamiento.



jueves, 2 de septiembre de 2010

El eneagrama "Los 9 estilos de personalidad"


Existen miles de pruebas psicológicas que podemos realizarnos para conocer nuestra personalidad, existen aquellas bajadas del intenet que nos muestran hasta un 16PF, hasta aquellas personalizadas por las cuales pagarías una fortuna. Durante el tiempo que he estudiado psicología y que he realizado pruebas al menos a unas 500 personas, he descubierto que existe una teoría de personalidad llamada "Eneagrama", la cual describe 9 tipos de personalidad, y que por mi experiencia, es la prueba mas exacta que nos ayuda a profundizar en nuestro "Yo"interno

Considero que la mejor forma de describir el eneagrama sería sistema de desarrollo humano que contempla Nueve Estilos Básicos de personalidad y sus distintas interrelaciones. Es muy útil para identificar y clarificar nuestro funcionamiento psicológico además de ser utilizado como un método de auto-observación y estudio dentro de un contexto psicológico, o de un trabajo de realización personal y espiritual. En ese sentido, para nosotros, es una herramienta psico-espiritual que si bien puede utilizarse solamente a nivel psicológico proporcionando un mayor nivel de funcionalidad, satisfacción personal y adaptación al medio su alcance es mucho más profundo, sirviéndonos de guía hacia los niveles más profundos del Ser.

Existen 9 tipos de personalidades básicas, aunque cada persona es única, a groso modo podría decirse algunas cosas comunes son las siguientes:

1. PERFECCIONISTA.- Son personas que reprimen su IRA, pues no la consideran una cualidad perfecta. Buscan la perfección y hablan en términos de bien / mal.

2. AYUDADOR.- Son personas que fingen humildad para tapar un profundo ORGULLO. Es el tipo de personalidad que requiere sentirse necesitada. Dan fingiendo no esperar, pero precisan agradecimiento.

3. EXITOSO.- Son máscara pura. Se desarrollan en función de brillar para el resto de personas. Una profunda VANIDAD. Están muy identificados con su trabajo, y suelen conseguir lo que se proponen, brillando en ello.

4. INDIVIDUALISTA.- Su compulsión más profunda es la ENVIDIA. Están muy pendientes de los demás, y creen que nunca tendrán aquello de lo que carecen. Enganchados al pasado.

5. INVESTIGADOR.- Científicos de gran profundidad, son muy ascetas. Los observadores por antonomasia. se caracterizan por la AVARICIA, porque no saldrán de su escondite hasta estar bien seguros de que tendrán suficiente energía. Muy autosuficientes.

6. DUDOSO.- Se basan en el MIEDO. Suelen imaginar siempre los peores escenarios. Buscan la autoridad y al tiempo huyen de ella. Fingidores de autoconfianza, que oculta un profundo miedo por lo que les pudiera pasar.

7 ENTUSIASTA.- Huyen del presente, planificando futuros, y lo hacen constantemente. La GULA de experiencias en la vida. Como no se quieren perder nada, no profundizan tampoco en nada. Máscara de alegría, evitan el dolor en todas sus formas.

8. EL LIDER.- Se basan en la LUJURIA, mucha autoconfianza, van por la vida avasallando y teniendo muy claro lo que desean. Fuerte personalidad, y defensores de " los suyos " ( el padrino ).

9. EL PACIFICADOR.- Son la PEREZA. Se funden con el entorno y les cuesta mucho expresar sus necesidades. Entienden todas las opciones y es muy difícil discutir con ellos, pues evitan como pueden el conflicto.

El eneagrama es una herramienta fácil de estudiar, de encontrar y de utilizar, si lees estas descripciones arriba mencionadas fácilmente puedes identificarte con alguna de ellas, aunque hace falta investigar un poco para lograr comprender la personalidad que predomina en cada uno de nosotros.